miércoles, 14 de octubre de 2009

El latín de los obreros

cartel del Segundo Congreso Internacional del esperanto, Museo de Viena (foto de curious expeditions en FLICKR)

Este año se está celebrando el 150 aniversario del nacimiento de un políglota soñador, que intentó ayudarnos a conocer a los otros diseñando una herramienta que nos permitiera encontranos en un terreno neutral, donde lo que nos une como seres humanos contara más que lo que nos separa .

Su ilusión era conseguir de una vez por todas la convivencia pacífica de todos los pueblos, ese sueño humano tan universal cuya realización, por desgracia, se nos sigue escapando .

Era un médico de origen ruso, que se crió y vivió en un ambiente al que ahora se calificaría como "multicultural" y que desde muy niño comprendió que la lengua, ese instrumento maravilloso que ha permitido el desarrollo de la civilización y el conocimiento humanos, acaba siendo a menudo el mayor obstáculo para la comunicación.

La diversidad de lenguas, que, sin duda, supone una gran riqueza, puede también exacerbar las diferencias entre personas de diversos orígenes. Pues, como bien sabemos, la lengua es considerada por muchos grupos humanos como uno de los constituyentes fundamentales de su identidad y, a menudo, "los otros" son los que hablan otra cosa*.

Edición rusa de "La lengua internacional", publicada en Varsovia en 1887


Lazar Zamenhof publicó con el pseudónimo de Doctor Esperanto un libro en que describía una lengua artifical por él creada que pretendía convertirse en instrumento de comunicación de todos los pueblos de la Tierra. El libro se titulaba "La lengua internacional". Se trataba de una lengua artificial muy sencilla de aprender, con pocas normas y raíces, la mayoría de las cuales procedían de las lenguas indoeuropeas, con especial protagonismo del latín . Su principal característica era la neutralidad, algo que para el autor era clave para promover el entendimiento entre todos los seres humanos y ayudar a eliminar las suspicacias y malentendidos entre gentes de culturas, lenguas y religiones diversas.

Llegó a formarse un gran movimiento seguidor de la idea de Zamenhof. En los años treinta del siglo pasado muchísima gente aprendió esperanto. Pero como los obreros que se organizaban por aquella época para cambiar sus injustas condiciones de trabajo le sacaron buen partido en su lucha , muy pronto el esperanto acabó siendo perseguido con la misma saña que los sindicalistas, anarquistas y demás grupos molestos para el "orden establecido". "El latín de los obreros", como lo llamaban en Alemania, acabó proscrito. Tanto Hitler como Stalin se tomaron la molestia de señalarlo como un peligro, y eso, claro, acabó con el sueño del Doktor Esperanto.

El bueno del Doktor Esperanto, que dedicó su vida y su magra fortuna a promover su iniciativa, acabó arruinado, pero muriendo 1917 se ahorró el disgusto de ver perecer en el Holocausto a la mayor parte de su familia.

Hoy en día, a pesar de haber perdido aquel impulso inical, siguen existiendo miles de esperantistas en todo el mundo. El partido verde europeo ha llegado incluso a proponer el esperanto como solución óptima para el problema lingüístico de la Unión Europea. Y en internet goza de una presencia importante: en la última búsqueda que realicé en Google aparecían 53.300.000 de resultados.

Podéis comprobar cuánto de latín hay en el esperanto leyendo el título de la primera publicación en esta lengua:

Lingvo internacia. Antaŭparolo kaj plena lerno libro

Y si se han fijado bien, los helenistas habrán encontrado también en este título la palabra más usada en griego.

Si tenéis interés en conocer algo más de esta lengua o incluso aprenderla podéis visitar esta dirección.
ADIAU

Nota: * Recordemos la etimología de la palabra "bárbaro", un término onomatopéyico usado por los griegos para designar a todos los que no hablaban griego, es decir, a aquellos cuya conversación a oídos de un griego sonaba como el borboteo del agua "bar,bar,bar" (en castellano "bla,bla,bla")