jueves, 8 de octubre de 2015

Conocerse a sí mismo

   Agnoscat se et sua homo, et tamquam fenestra ad meridiem spectante aperta inferet se lumen quod discussis tenebris clare omnia ac dilucide monstrabit. Tum si dent huic gallo cristae, et pavo, sicut narrant, ponet alas, aspecta pedum foeditate. Videat animal hoc superbissimum ac consideret, quae sunt illa, ob quae superbit, ac intelleget se sordidum ac pannosum de cultu gloriari, infirmum de viribus, egenum de opibus deformem ac foedum de pulchritudine.  Habet animum
primum quam concussum et agitatum  affectuum tempestatibus, quam discisum, divulsumque illa discordia civilis, quam secum , quocunque fugiat, circumfert. Sollicitus, anxius, metuit, sperat, maeret , contrahitur, dilatatur, levissima arula totus ab imo concitatur, ut harenae et coenum, alga et quicquid est in flumine immundissimo, misceantur uno numo, una voce, uno gestu, uno iudicio postremi hominis et defece, hac quisquis erit contuitus, non minus ipsum sui ipsius pudebit quam terrebitur aspectu talis monstri, varii, multiformis, saevi, importuni, horribilis, et quod nisi coerceatur ac dometur, praesentem allaturum fit magnam pestem et saevam, itaque non blandietur, nec molliter in sua perniciem alet eiusmodi belluam centicipitem.


                         Ioannes Ludovicus Vives,  De concordia et discordia in humano genere, liber IV, 3



Juan Luis Vives ( fuente: Wikicommons)









   Conózcase el hombre a sí mismo y conozca sus cualidades, y como por una ventana abierta al mediodía entrará la luz, que con la desaparición de las tinieblas mostrará  todo con claridad y evidencia: entonces a este gallo se le baja la cresta y este pavo real (según cuentan) esconderá las alas al ver la fealdad de sus pies. Observe este animal engreidísimo y considere qué es aquello por lo que se ensorbebece, y comprenderá que él, andrajoso y harapiento, se vanagloria de su vestimenta, siendo débil, se vanagloria de sus fuerzas, siendo pobre de sus riquezas, siendo deforme y feo de su belleza. Pero tiene espíritu: En primer lugar¡cuán golpeado y agitado y por las tempestades de las pasiones! ¡Cuán desgarrado y dividido por aquella discordia interior que lleva consigo a donde quiera que huya! Preocupado, angustiado, teme, espera, se entristece, se encoge, se expande, por una ligerísima brisa se remueve en su totalidad desde lo más profundo(como se mezclan las arenas, el cieno, las algas y todo lo que hay en la parte más sucia del río), esto es, por una moneda, por una palabra, un gesto, el juicio de un hombre bajo y de la peor calaña. Quien observe este conjunto se avergonzará menos de sí mismo de lo que se asustará por la contemplación de semejante monstruo, variado, multiforme, cruel, feroz, espantoso, que, si no es sujetado y domeñado, ha de producir una calamidad grande y terrible en poco tiempo.


 Juan Luis Vives ,  Sobre la concordia y la discordia en el género humano, libro IV, 3  (traducción de Francisco Calero en "Biblioteca de autores españoles", Ed. Atlas 1999)