domingo, 14 de junio de 2009

Basurillas del imperio


Vista actual del Monte Testaccio, colina romana que se formó a partir de un vertedero de ánforas



Como casi siempre, buscando otras informaciones el azar me ha llevado a este artículo del periódico 20minutos donde se habla de cómo practicaban los romanos eso que ahora llaman sostenibilidad y que toda la vida, antes de que nos atacara la peste del usar y tirar, ha sido norma en la casa del pobre.

El artículo comenta los descubrimientos del arqueólogo cacereño Jesús Acero, encargado de la excavación de las letrinas del teatro de Mérida y, según dicen en el artículo, experto en vertederos romanos, o para decirlo más fino: gestión de residuos urbanos en el imperio romano.

Lo que el artículo presenta como una gran novedad es la constatación de que en el mundo romano no sólo se usaban las materias primas sin abusar sino que también se reutilizaban y reciclaban, incluso las utilizadas para realizar magníficas obras de arte.

Tenían muy claro, a pesar de que el trabajo duro lo hacían los esclavos, cuánto cuesta de verdad cualquier producto elaborado y que los dones de la madre naturaleza no son inagotables .

Esto no es incompatible, desde luego con la existencia del exceso, que era evidentemente un signo de poderío y riqueza.

Me ha resultado sorprendente lo de que usaban los restos de cerámica en la agricultura quemándolos. Yo siempre había creído que una de las principales características de la cerámica era precisamente su resistencia al fuego. Si hay algún sabio lector que pueda aclarármelo, por favor, que se manifieste.

A quien le interese el tema y no conozca aún la fascinate historia del la colina del Testaccio que ilustra la entrada de hoy le recomiendo este enlace.